Tenemos que felicitarnos. Tenemos ya entre nuestras manos el nº 300 de la revista OFICINAS. La ojeamos, olemos… Y ese olor tan característico a nueva impresión (y nuevos contenidos), que a unos cuantos tanto nos gusta, nos hace recordar que estos días celebran su 45º aniversario.

Hemos de recordar que el concepto de la “oficina moderna” es en sí mismo un “invento” relativamente nuevo, de no más de 100 años. Nació como subproducto de la fábrica, para poco a poco emanciparse de la misma. Por eso, para mí y para muchos, OFICINAS es aquella herramienta, a la que todo arquitecto acude en busca de referentes, del pasado y del presente, para así intentar construir un futuro mejor.

El presente es, fue y será cambiante. La evolución no es un circulo que termina donde empieza, sino que es una espiral creciente, con ciertas revoluciones puntuales. Como dijo Steve Jobs, “No podéis conectar los puntos mirando al futuro; solo podéis conectarlos mirando hacia el pasado.”

En el sXIX, la máquina de escribir, el telégrafo, el ascensor, la iluminación de gas,… marcaron un cambio radical en los diferentes procesos de trabajo… Todos ellos los hemos superado. Miremos que ha cambiado en los últimos tiempos, y sobre todo a qué velocidad: Internet, correo electrónico, telefonía móvil, wifi, redes sociales, whatsapp…

El futuro de la oficina depende de su propio pasado y presente, de nosotros como técnicos, de los clientes, de los usuarios, de la sociedad, de las nuevas tecnologías, de los fabricantes, de los nuevos perfiles profesionales, de los medios de comunicación, de las nuevas organizaciones y sobretodo de las nuevas metodologías de trabajo.

Cada vez más, la producción industrial se externaliza y por tanto, se aleja del corazón de las empresas. La separación entre DESIGNED IN y MADE IN aumenta. Pero en cambio, los servicios que estas aportan a los usuarios, cobran mayor importancia. Diseñar oficinas, cada vez más, es saber contar una historia. Por ello, las oficinas, inicialmente marginales, ahora son el alma de las empresas.

En el mundo virtual, en Facebook, Linkedin,…, todos tenemos un “avatar”. Pero aun así, nuestro yo real precisa relacionarse. Por ello en la actualidad, las oficinas corporativas son el mejor símbolo de la empresa, espacio de interacción de las personas y de aprendizaje. Es allí, y no en otro lugar, que podemos compartir y buscar la “fertilización cruzada de ideas”.

La sociedad ha cambiado, el acceso a la información, el trabajo en red, estamos totalmente hiperconectados…. Ahora más que nunca, es importante analizar sociológicamente la vinculación del comportamiento y trabajo individual, con el colectivo. Los nuevos espacios de trabajo dan servicio a una nueva colectividad formada por individuos que se interrelacionan.

Si en el presente tendemos a empresas con estructuras organizacionales líquidas, que han perdido sus jerarquías piramidales, todo ello debe ser trasladado finalmente a una nueva arquitectura de la oficina.

El valor de las empresas reside en las personas, en el talento de las mismas, pero sobretodo en cómo se comparte el conocimiento entre ellas. Es la ya denominada “economía del conocimiento”. Hace unos pocos años hablábamos de traer y retener talento, hoy hablamos de conectarlo. Ya no hace falta traer talento, sino de atraerlo. Puedes atraer talento y clientes situados a km de distancia. Con las nuevas tecnologías, las distancias ya no son físicas, sino solamente mentales.

Google, Facebook y luego otras, han copiado esquemas de implantación similares a los universitarios. Los centros coworking lo saben bien y las empresas imitan ahora su “formato”. Hemos de pensar que los coworking que tanto han proliferado en estos últimos tiempos, existirían con y sin crisis. No son un modo de abaratar costes fijos, sino un nuevo modo de trabajar y relacionarse.

Pero nos ha llegado el momento de innovar aun más en el mundo de la oficina. Solo innovamos si hacemos lo que imaginamos. ¡Hagámoslo con OFICINAS! ¡Codiseñemos la oficina del futuro!

Podríamos hablar ahora de codiseño, del glocal design, de pensamiento lateral, de design thinking,…, pero esto, es ya otra historia.

Miquel Àngel Julià, arquitecto

Director de Diseño de GRUP IDEA

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