Covid-19 podría cambiar permanentemente la cultura de trabajo en las empresas. Con el auge del home office, la plantilla va a saborear la comodidad y flexibilidad del trabajo a distancia y muchas empresas deberán repensar su concepto de oficina física.

Fruto de la descentralización del trabajo, la oficina deja de ser un lugar donde se va sólo a cumplir con un horario. La tarea diaria y mecánica podrá desarrollarse en el hogar, así, una opción interesante para las empresas será la de adecuar un espacio en las viviendas o zonas comunes en los edificios de los empleados para garantizar el trabajo con mobiliario y herramientas adecuadas, conectividad y toda la comodidad.  

No obstante, el verdadero reto de las compañías será el de seducir a sus trabajadores y ofrecer algo más que confort para que ‘ir a trabajar a la oficina’ sea algo apetecible para todos.

Para ello, la oficina central se transforma en un punto de encuentro, un lugar donde celebrar reuniones y fijar objetivos, coincidir con compañeros y compartir experiencias y conocimiento en el mundo offline: aquí, la socialización, la presencia personal y la interacción se hacen indispensables.

Eliminado el concepto de puesto fijo, las antiguas zonas de trabajo se convierten en espacios polivalentes, colaborativos, digitales, sostenibles y modernos donde celebrar eventos y reuniones estratégicas, hacer presentaciones o promociones y atender o co-crear con clientes.

Este cambio no debe dejar pasar lo obvio: el diseño debe ser útil para las personas que lo utilizan cada día y durante todo el día. Las oficinas deben preservar la privacidad y concentración de los que opten por trabajar in situ y también establecer espacios de wellness más informales, como zonas de sofá, pasillos o cocinas donde atender llamadas, charlar o simplemente descansar.

El bienestar personal también pasa por rodearse de materiales más naturales y amables e incorporar criterios de sostenibilidad en la construcción de los espacios. Al fin y al cabo, el diseño no es solamente el ambiente, sino que también integra y refleja el valor de la marca y la nueva cultura de trabajo, algo con lo que identificar y atraer al trabajador hiperconectado del 2020.                                  

Lejos de pronosticar la muerte de la oficina, este cambio de paradigma es la oportunidad perfecta para renovar la coherencia entre el discurso empresarial, las nuevas formas de trabajar y el diseño de espacios.

Lluís Saiz

Business & Development Manager  

GrupIdea

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