Hablamos con Artur Ortiz y Lluís Sáiz, socios fundadores de Grup Idea; y con Juan Guaita, gerente de Abessis, sobre el liderazgo y la gestión de equipos dentro de la empresa. La capacidad de ejecutar proyectos con éxito y a la vez dirigir personas e integrar su conocimiento dentro del equipo son muy importantes para cumplir tanto los objetivos individuales de cada trabajador como los de la propia organización en su conjunto.

 

  • ¿Qué es para vosotros un buen equipo de trabajo? 

AOE. Un buen equipo de trabajo es el que es eficiente y eficaz al mismo tiempo para alcanzar los objetivos establecidos. Para ello es necesario que exista una buena coordinación y comunicación entre todos, tener una actitud positiva y ser capaz de adaptarse a los cambios.

LSA. Para conseguirlo, un buen equipo debe reunir varios factores. Uno de ellos es que tenga clara su misión, que debe estar alineada con la visión de la empresa. Además, es fundamental contar con perfiles complementarios dentro del equipo y que las partes formen parte de un todo. 

JGQ. Para mí, un buen grupo de trabajo es aquel que, como comenta Lluís, forma un todo: respeta la idea global y en los proyectos suma siempre. En último término,  consigue que el trabajo sea una actividad llevada a cabo de forma satisfactoria tanto de cara a los clientes como de cara a la propia empresa. 

 

  • Para gestionar personas en un equipo de trabajo ¿qué cualidades consideráis que debe tener un buen líder? 

AOE.  Bajo mi punto de vista, un buen líder debe tener unas convicciones sólidas y la capacidad de saber transmitirlas a los empleados y colaboradores. La ejemplaridad, no mentir, ser justo pero amable y escuchar más al resto del equipo también son rasgos que debería tener un buen líder.

LSA. Además de escuchar y saber transmitir, es muy importante ser humilde, dialogante y sobre todo delegar. Un buen líder no debe imponerse, debe convencer.

JCQ. Únicamente añadiría que, para convencer al equipo, el líder debe ser creíble y, por lo tanto, lo más honesto posible con su equipo de trabajo. 

 

  • Bajo vuestro punto de vista, ¿cuál es el mayor desafío al que se enfrentan los líderes en la actualidad? 

LSA. Sin duda, la rapidez con la que ocurre todo en el mundo actual. Un día parece que todo funciona y, a las pocas horas, independientemente de lo bien que se haya trabajado, puede cambiar el escenario. Yo siempre lo comparo a un partido de tenis. Tienes que devolver la pelota y, si te equivocas, le dan el punto al adversario. En los negocios pasa lo mismo: si pierdes una oportunidad, la recoge tu competencia. Y,finalmente, puedes estar a un solo punto de ganar el partido pero, hasta que no aciertas o tu adversario falla, no te haces con el triunfo. Debes mantenerte despierto, ser tenaz y no bajar la guardia sean cuales sean las circunstancias, buenas o malas.

JGQ. No sabría decir cuál es el mayor desafío en la actualidad. Quizá son demasiados desafíos y la mayoría inalcanzables. Personalmente siempre he pensado a corto o medio plazo, considerando que hacer bien lo que nos corresponde cada día ya es un éxito. Soy de la opinión que centrarnos en llevar a cabo lo que ya tenemos a nuestro alcance y dar una solución a nuestros clientes es más que suficiente para marcar las diferencias con la competencia.

LSA: Hay que trabajar duro a corto y medio plazo, pero a menudo es fácil perder la visión y el enfoque inicial de los objetivos trazados si no pensamos a largo plazo.

 

  • Precisamente, ¿cómo podemos incorporar la innovación dentro de nuestra organización sin dejarnos llevar por la urgencia de tener que innovar constantemente?

AOE: Para innovar deben establecerse unas metas u objetivos (el qué) y luego plantear una buena estrategia (el cómo y el cuándo). Para ello los líderes debemos cambiar de actitud, ser más imaginativos y creativos, trabajar duro, poner toda nuestra pasión e ilusión, sin olvidar el sentido común.

LSA. Yo diría que para innovar y mejorar constantemente hay que tener espíritu crítico y asumir que cometeremos muchos errores en el camino. Pero no debemos impacientarnos o desmotivarnos por ello.

 En esta línea, hay dos conceptos que siempre me han ayudado. “Cuando haces lo que hace la mayoría, no innovas” y “cuando algo es muy complicado de explicar es que está mal». Innovar cuando no se tiene más remedio es lo que hace la mayoría. En épocas de bonanza económica donde todo parece funcionar las ganas de proponer nuevas formas de hacer y el espíritu crítico decrecen. Por eso, diría que la mejor forma de incorporar la innovación “sin prisa pero sin pausa” es crear una ambiente de mejora continua en los procesos para obtener mejores resultados.

 

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