Desde el nacimiento de las ópticas, las prioridades de estos centros sanitarios han sido cuidar la salud del paciente a través de la calidad del producto y la profesionalidad del optometrista. Hoy en día, los locales de óptica, como espacios de retail, han entrado en una espiral de innovación con la adopción de espacios de ocio a tenor de las nuevas tendencias y, a su vez, espacios más amables y humanizados donde el consumidor es el actor principal.

La transformación del retail abarca una doble connotación de consumo y ocio. Salir de compras significa no solo aprovisionarse o cubrir las necesidades básicas sino que ya es una actividad habitual en nuestra agenda de ocio. Esta evolución del retail afecta a todos los servicios de salud (vista, oído o salud mental) que pasan del trato al usuario de ‘paciente’, mucho más vinculado a un componente médico, a un trato de ‘consumidor’, mucho más vinculado a la moda.

El consumidor, con la emergencia de nuevos canales de comunicación y la influencia de la publicidad, ha sido el protagonista de este cambio de concepción con la transformación de una necesidad básica en un deseo. Así, los famosos brackets o las gafas han adoptado la misma importancia que cualquier otra prenda de vestir. Ya no se esconden, sino que se muestran con orgullo. Estos cambios culturales hacen desaparecer términos despectivos y avergonzantes como “gafotas” o “cuatro ojos”. Ahora, los consumidores compran más de un par de gafas, de sol o para la vista, y son un complemento más a conjunto con la indumentaria, igual que las joyas. 

Este cambio de concepción tiene un efecto inmediato en la transformación de los espacios de las ópticas, entendidos ahora como retail, y comportan nuevos modelos de gestión estratégica y códigos de conducta en la gestión comercial. 

Además, también son interesantes nuevas propuestas para transformar el espacio: pasamos de la pulcritud del blanco al uso de materiales más cálidos como madera, ladrillo visto, textiles e incluso referentes a la artesanía u otros más sofisticados con el uso de elementos antiguos y otros más contemporáneos. Esta hibridación de materiales es una traslación del imaginario del sector médico a la cercanía al consumidor que se busca y potencia desde el retail.

De este modo, emergen propuestas de ocio en un lugar diferente con una premisa básica: la caja escénica se diseña teniendo en cuenta que el actor principal no es el producto, sino el consumidor. La óptica se transforma en un lugar más informal, humanizado, amable y flexible pensado para familias con niños con la incorporación de zonas infantiles de juego, y la exposición de productos de moda, cotidianos y frescos como la sección de óptica deportiva. 

Las ópticas deben buscar nuevas alternativas comerciales centradas en la excelencia en la experiencia de compra y en una oferta de producto adaptada a las necesidades del público objetivo. El retailer óptico, debe encontrar estrategias para incentivar y dinamizar el consumo pensando siempre en el actor principal, el consumidor. 

Por último, no hay que olvidar que, el sector de las ópticas, al igual que los centros dentales, sigue muy vinculado al servicio sanitario. Por este motivo, un número importante de clientes visita las ópticas en busca de un referente en asesoramiento en el campo de la salud visual. Precisamente, el diseño de espacios debe incentivar la razón de ser de las ópticas: permitir ese vínculo relacional y de confianza entre cliente y el especialista ocular. Es importante que los espacios permitan este vínculo que facilita una alta fidelización del cliente y un crecimiento sostenido del negocio.Consulta aquí el diseño conceptual del proyecto de una óptica, un trabajo realizado por el equipo de Estrategia y Diseño de Grup Idea.

Miquel Àngel Julià,

Arquitecto y director de Estrategia y Diseño en Grup Idea

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