Ver que escriben de uno siempre hace sonrojar… aunque en este caso sea de un rojo muy corporativo!! El otro día nos visitó Oscar Guayabero y ya hablado de nosotros en el suplemento CULTURA del periódico AVUI. “IDEAS CONTRA LA CRISI” lo ha titulado… y nos ha puesto deberes para un futuro bastante inmediato. Futuro que se vislumbra en red y con proyectos fruto de una inteligencia colectiva. El lo explica mucho mejor, pero si antes vestíamos al cuerpo, ahora hacemos sombreros para proteger el pensamiento. Seguro que Edward de Bono tiene unos cuantos sombreros que prestarnos:

“Que un despacho de arquitectura se vea obligado a reducir personal no es ninguna novedad, tal como está el sector. Que el estudio aproveche para reinventarse e incorpore nuevas formas de trabajar de forma colectiva, transversal, y apueste por lo que los ingleses llaman coworking, ya no es tan común. Grup Idea es una empresa que se dedica a lo que ellos llaman arquitectura corporativa, “un término fácil de entender pero difícil de explicar”, dice Luis Saiz, socio de Idea. Esto les lleva a hacer desde una tienda de Nike, premiada por el uso del vidrio, aun showroom para IBM y un call center del RACC. En realidad, alrededor de Idea hay un montón de servicios a las empresas, de ingeniería en seguimiento de obras, de management en reformas, sin olvidar, claro está, la arquitectura.

Estamos en su sede, junto a Via Laietana, un edificio singular. De hecho, la llegada a este palacete marcó el punto de inicio de un cambio estructural que hace de Idea un estudio atípico. En su despacho conviven los arquitectos e ingenieros de la empresa con otras personas que alquilan mesas y servicios. Son profesionales que se dedican a hacer renders, diseño gráfico, publicidad o informática. “Pensamos que valía la pena incorporar toda la capacidad creativa de estas personas con quienes compartimos el espacio”, me apunta Miguel Ángel Julián, miembro de Idea y responsable de IdeaLab. IdeaLab es una sección de Idea que intenta explorar más allá del día a día y encontrar nuevas maneras de establecer procesos de trabajo. “Antes, cuando trabajábamos de manera lineal, nos íbamos pasando el proyecto entre dos o tres personas, ahora pueden intervenir de manera simultánea hasta veinticinco. Obviamente, hay mucho más trabajo para establecer parámetros, pero a la vez los resultados son más inciertos y, por tanto, a veces más interesantes”.

Entonces llegó la crisis, y aunque en Idea ya habían comenzado los cambios, tuvieron que adaptarse a la nueva situación. “Nosotros trabajamos mucho para entidades bancarias. Cuando me preguntan cómo deben ser las nuevas sucursales les digo que pongan una persona en la entrada pidiendo perdón a todo el que entre. Algunos bancos han entendido que se ha acabado el ciclo en que la gente sentía respeto, incluso miedo, al ir al banco, ahora la gente va al banco si no le queda más remedio”. Le pregunto por esta nueva tendencia que dice que la gente no compra cosas, compra experiencias. “Cuando tenemos productos o servicios muy similares en todas partes, lo que te hace decidir por ir a un lugar o a otro es la vivencia cuando estás en la tienda”. ¿Y qué papel puede tener la arquitectura en este nuevo paradigma de consumo? “Nosotros tenemos que poner el campo de juego y debemos hacer que sea lo más flexible posible, porque la gente lo que busca en las tiendas es el trato humano”. Al mismo tiempo, la misma crisis es la que les ha llevado a intentar rentabilizar los espacios propios de Idea. Y a raíz de ceder espacios aparece el coworking. “A veces dejamos el espacio polivalente a cambio que quien viene comparta parte de su experiencia, sea en el campo que sea”, apunta Luis. Esto supone que la gente que trabaja en Idea se ha vuelto más flexible y que los equipos de trabajo se crean para proyectos y no por disciplinas.

Salgo de Idea y voy a tomar un café. Me gustan los lugares donde cuando entras te saludan, Luis me ha dicho que en los bancos debería pasar lo mismo. Mientras ojeo el diario veo que, realmente, estamos mal, no hay que negarlo, pero al mismo tiempo seguimos necesitados de un lugar para trabajar. Idea es a la vez un generador de sinergias y nuevas oportunidades de trabajo. Pero, sobre todo, lo que parece más sugerente es la transversalidad y el cruce disciplinario. Y un concepto tan alejado de lo que entendemos como corporativo como el trueque. De alguna manera pienso que estudios como los que acabo de ver están explorando lo que llaman la inteligencia colectiva, el capital colaborativo o el banco del tiempo. La gente deja de relacionarse a partir del dinero para intercambiar experiencias. Y no hablo de experimentos sociológicos al margen del mercado. El conocimiento tiene la facultad de poder distribuir en red, como internet. ¿Por qué no somos capaces de trabajar de esta manera?

Decido hacerles una visita dentro de un tiempo para ver cómo estas estructuras, tipo wiki, han generado resultados. Tengo mucha curiosidad por saber si los proyectos que salgan de aquí respirarán esta nueva manera de hacer. Y, sobre todo, si los clientes serán capaces de entenderlo. Me quedo con su respuesta cuando les he preguntado qué cambio ha supuesto para la arquitectura corporativa la crisis: “Pensar, pensar mucho. Si antes se repetían fórmulas conocidas con más presupuesto y arquitectos de renombre, ahora se está recurriendo a expertos en sociología, sostenibilidad, etcétera “. Vamos, que antes hacían vestidos y ahora hacen sombreros. Antes se adornaba el cuerpo y ahora se protege el pensamiento. No me parece un mal plan, ojalá la crisis sirva para ésto.”

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